El 23 de Abril, Barcelona huele a rosas y a páginas nuevas. Me adentré entre los puestos del Eixample con una sola misión: fotografiar a las personas, no la fiesta. La emoción de quien regala, la sonrisa de quien recibe, los ramos que cambian de manos entre desconocidos. Sant Jordi es el día en que Barcelona muestra su alma más humana, y yo estuve allí para contarlo.
Cuando el Barça gana, Barcelona explota. Fotografié la rúa de celebración por las calles de la ciudad: marea azulgrana, confeti, euforia colectiva y la emoción desbordada de una ciudad que vive el fútbol como pocas en el mundo. Imágenes de un día histórico que quedará grabado en la memoria de la ciudad.